Bayern Munich – Atlético de Madrid : Análisis del choque

Primer clasificado para la final de la edición 2015-2016 de la Champions League, Simeone ha permitido al Atlético conseguir su billete en el campo del Bayern Munich después de un partido de alta calidad.

Para este partido, Simeone ha confiado en los mismos jugadores que a la ida, con la excepción de Savic sustituido por el regreso de Godín. El técnico argentino se ha sentido satisfecho con razón por el rendimiento de su equipo en el primer acto lo que explica esa continuidad.
Guardiola tenía por el contrario, cosas que cambiar, lo que hizo al reintroducir a Boateng y Müller en el equipo por Bernat y Thiago.

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Estos esquemas permiten visualizar rápidamente las fuerzas presentes, pero este partido podría convertirse en una referencia en el futuro para demostrar que estos sistemas estáticos no representan en nada la realidad del terreno de juego. Veremos enseguida porqué.

Primera parte de sentido único

Acostumbrados a empezar muy fuerte los partidos atosigando al adversario hasta el portero, el Atlético esta vez optó por un bloque medio que solo utilizan generalmente a partir del minuto 20 de juego. La presencia de Boateng no es extraña probablemente a esta elección puesto que el alemán es excelente en el juego largo, sea cual sea el pie utilizado.

Nunca molestados por la primera línea española, la primera línea de 3 consigue estructurarse bien para generar un hombre libre, lo que les permitió instalarse en el campo del Atleti. A veces ayudados por Vidal, los hombres de Guardiola hicieron una demostración de los mecanismos para liberar a un jugador en la primera línea de creación de juego.

Es después de este trabajo que podíamos constatar las diferencias reales con el partido de ida.
En efecto, en vez de pegarse a la línea de banda, los extremos evolucionaban esta vez hacia el medio del campo. Los laterales se encargaron de la amplitud.

Con mecanismos astuciosos (para prevenir los pases diagonales a los extremos) y una capacidad real para colocar rápidamente dos jugadores en las bandas, Simeone encontró una solución para bloquear las bandas a los bávaros en el partido de ida.
Esta elección de Guardiola venía seguramente como respuesta a esta problemática.
Adoptando una estructura asimétrica, el Bayern forzó rápidamente el juego en el flanco derecho. Lahm escorado se aprovechaba entonces de las dos soluciones hacia el interior (Müller y Costa) y de una salida en la persona de Vidal. Los movimientos combinados de Müller y de Costa dificultaban al Atlético de Madrid y han permitido al Bayern combinar en su lado derecho para aspirar llegar al bloque adverso.
Una vez instalados en ese lado, dos mecanismos fueron particularmente utilizados por los bávaros para concluir sus acciones: o movían muy rápido el balón para encontrar un Alaba solo en la izquierda con posibilidad de tiro, o utilizaban a un jugador libre para jugar por el centro.

Esta voluntad de llevar rápidamente el balón hacia la portería contraria permitió al Bayern sofocar a su adversario inundado por las oleadas alemanas.
Una estrategia que fue posible por la excelente estructura del equipo local, estructura que era absolutamente necesaria puesto que multiplicar las tentativas de centros o disparos engendraba numerosas segundas oportunidades (resultado de despejes o de tiros rechazados).
Segundos balones que pueden servir de munición para las contras españolas.

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L’excellente structure du Bayern permet de maîtriser les transitions défensives

Los posicionamientos de Vidal y de Alaba fueron cruciales para recuperar los segundos balones e inhabilitar inmediatamente las aspiraciones adversas. La compacidad horizontal del equipo, muy orientada hacia el balón, también ha sido muy beneficiosa para conseguir ese posicionamiento.

Cara a esta dominación territorial del Bayern, Simeone ha intentado reaccionar desde el minuto 14 de juego, cambiando su estructura para pasar a jugar con un 4-1-4-1. Griezmann ocupó entonces el juego por la banda derecha, dejando a Torres como único punta. Esta organización permitió, con los cinco jugadores en el medio, oponerse con más eficacia a la progresión adversa que con un 4-4-2. Sin embargo esta limita el acceso a los centrales rivales. Con este cambio, Simeone incapacitaba a su equipo a molestar en la salida de balón pero esperaba seguramente limitar la progresión adversa (ver el análisis táctico del Atlético de Madrid).
Sin embargo este cambio ha ofrecido aún más libertades a Javi Martínez y a Boateng, que han aprovechado para progresar por la zona libre en el medio del campo. Una situación que les permitió fácilmente dictar el juego y encontrar el desajuste. Esto podría haber costado caro a los colchoneros después de algunos minutos, ya que el Bayern consiguió una enorme ocasión en una muy bonita apertura de Boateng. No hará falta más para que Simeone vuelva a su 4-4-2 pidiendo a Griezmann recuperar su sitio al lado de Fernando Torres.

En el mismo momento los bávaros modificaron sus animaciones devolviendo a Ribery a la banda, dejando que Alaba le ayudara con sus desdoblamientos al interior. Esta modificación permitió una variedad en las fases ofensivas del Bayern Munich y permitió fijar el lado izquierdo antes de salir por la banda derecha, lado fuerte del Bayern en los primeros 45 minutos.

El gol de Xabi Alonso llegó entonces como una justa recompensa para el Bayern Munich que dominó claramente el primer tercio de partido. Además el gol se basa en lo que fue la fuerza del Bayern la primera media hora: una construcción en el flanco derecho que resultaba en un centro con un apoyo en el medio (1), una excelente estructura que permitió recuperar en caso de despeje (2), una voluntad de volver a meter rápido el balón en el área (3) y de nuevo una excelente estructura que permitió la recuperación inmediata.

La ventaja en el marcador podría haber sido más dura si minutos después Müller hubiese metido su penalti.
Este fallo no modificó la dinámica de la primera mitad que terminó bajo el mismo domino bávaro. La vuelta al vestuario sinónimo de calma para los colchoneros que podían darse por satisfechos de tener una desventaja de tan solo un gol.

¿Respuesta de Simeone?

El Atlético volvió del vestuario modificando su organización para jugar con un 4-1-4-1 en vez del 4-4-2 utilizado durante gran parte de la primera mitad. Sin puesta en escena táctica particular, los mecanismos y el posicionamiento son los que habitualmente encontramos en el Atlético con esta organización (ver el artículo citado más arriba). Sin embargo, el Atlético encontró menos problemas que en la primera mitad en este sistema dado que el colectivo está preparado para evolucionar de esta manera, mientras que sufrió mucho con el cambio táctico.
Como un símbolo, es un pase errado de Boateng, presionado por Gabi como quiere el 4-1-4-1, con el que el Atleti dio la vuelta al partido, a la conclusión de una acción típica de los colchoneros.

Un error en la contra-presión bávara (Boateng y Alonso presionan al mismo jugador) fue suficiente para que los equipos vuelvan a la igualdad. El fútbol es duro y no tiene piedad. Unos minutos más tarde el Bayern modificó su animación: Lahm retomó su posición habitual (en el corazón del juego) y Douglas Costa se ocupó de darle amplitud al campo. Este cambio permitió mejorar los circuitos de pase entre el ala izquierda en la cual Bayern supo fijar a su rival jugando con mucha amplitud (Ribery/ Alaba) y el flanco derecho en el cual Douglas Costa podía esperar negociar una situación de 1 vs 1. Una elección no muy efectiva ya que el brasileño tuvo muchos problemas en superar a su marca (1 regate conseguido de 7).

Además de este cambio táctico, notamos un verdadero bajón de ritmo del Bayern en esta segunda mitad… y el gol de Griezmann no ayudó a volver a poner las cosas en su sitio. En vez de multiplicar las tentativas de enviar balones al área contraria, el Bayern se puso a circular el balón con más paciencia, buscando una buena apertura o un buen pase.

Estas modificaciones estructurales y de comportamiento no impidió a los bávaros controlar con diferencia la posesión de balón, pero las ocasiones son mucho menos frecuentes que en los primeros 45 minutos. El posicionamiento a lo ancho de los dos extremos no ayudó a traer más efectivos al área cuando el balón llegaba al fin. Numerosas veces Müller y Lewandowski se encontraron demasiado solos para negociar esos balones al área.
Este problema numérico duró hasta el minuto 72, a partir del cual Arturo Vidal empezó a acompañar las ofensivas para acabar siempre en el área. No tardó mucho en llegar (a la tercera ocasión) la justificación de su posición tan adelantada.

Una modificación de comportamiento que pedía Guardiola unos segundos antes del segundo gol.

La dinámica del partido se vio modificada otra vez con este gol, ya que el Bayern vuelve a soñar con clasificarse. Otra vez los balones llegaron muy rápidos en el área y el Bayern volvió a encontrar ritmo en sus transiciones.
Müller se aprovechó de esta cantidad de balones al área para ponerse en valor con desviaciones muy interesantes a las cuales el Atleti no sabría responder.

El partido prosiguió exactamente igual que en la primera parte, con un equipo alemán que asedió el área contraria multiplicando las ocasiones.

Pero a pesar del incremento de juego adverso, el Atlético aguantó y continuó aplicando sus principios con una precisión que sería aburrida si no fuese magnifica. Una prestación colectiva que les permite resistir y arrancar la clasificación en el pitido final.

Conclusión

Esta oposición de estilos podría convertirse en un clásico en los próximos años.
Además del evidente drama que fue el partido, el enfrentamiento táctico entre los dos entrenadores habrá sido de alto voltaje. Cada equipo ha sido capaz de modificar varias veces su animación para responder al desafío contrario, es posible que el fútbol de los próximos años siga este camino.

Muchos han elogiado el golpe táctico de Simeone con su modificación al 4-1-4-1 al volver a salir del vestuario, pero no estoy convencido que esto sea correcto. No hay que buscar siempre una explicación táctica detrás de cada acción, el gol podría haberse logrado con la misma organización inicial.
Sin embargo la entrada de Carrasco fue beneficiosa por la amenaza que suponía, lo que ha forzado seguramente a Guardiola a modificar la animación del flanco diestro al bajar a Lahm para conservar una estructura más estable.

Del lado del Bayern la partitura ha sido casi perfecta durante 45 minutos y de nuevo muy buena después del segundo gol. Pero los bávaros han caído por unos 25 minutos de menor control a la vuelta del vestuario, en el transcurso del cual no han sabido volver a marcar el mismo ritmo y reproducir la misma toma de riesgos.

Sin embargo, hay que felicitar a este equipo que ha producido un rendimiento al que no se le podría haber homenajeado de mejor manera que como lo hizo Simeone:

Tengo que decir que hemos jugado contra el mejor equipo de toda mi carrera. Es increíble cómo han (el Bayern) jugado – Diego Simeone

Desear la enhorabuena a estos magníficos colchoneros que han merecido su clasificación. No obligatoriamente porque han sido mejor equipo que el Bayern Munich, sino porque han sabido hacerlo todo para poder llegar a esta final.

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